Los inversores argentinos que buscan diversificar su portfolio suelen mirar de reojo los CEDEARs, los certificados que representan acciones de otros mercados y que no cotizan en la Argentina. De esta forma, un inversor local podría comprar acciones de Apple o Coca-Cola en el país pero sin tener cuenta en Estados Unidos. Pero los menos conocedores del mercado se repiten la misma pregunta: ¿me conviene invertir en CEDEARs?

Antes que nada conviene aclarar una cuestión primordial para el inversor: los CEDEARs tienen un ratio de conversión. Esto significa que, por ejemplo, para tener una acción de Apple se necesitan 10 Cedears; para una acción de Alphabet (Google), se requieren 29 CEDEARs. Todos los CEDEARs que operan en el mercado local fueron emitidos por Deutsche Bank, que actúa como depositario de valores.

“Una de las ventajas de este instrumento es que su cotización no depende de la coyuntura política de la Argentina, sino del desempeño de la empresa en Estados Unidos, por ejemplo”, explica Nery Persichini, economista de InversorGlobal (IG), en diálogo con Apertura.com.

En ese sentido coincide, Giselle Colasurdo, analista de research en Bull Market Brokers. “Lo positivo de los CEDEARs es que no estás expuesto a riesgo local y mantenés una cobertura con respecto al tipo de cambio, ​ya que cotizan acá en pesos pero mantienen una correlación con el activo subyacente en el exterior”, comparte Colasurdo con Persichini

Los CEDEARs, en época de cepo cambiario, fueron muy buscados, porque si una empresa pagaba dividendos en dólares, el inversor local los cobraba en esa misma moneda. Es decir, era invertir afuera pero sin sacar el dinero del país. “Si Apple paga dividendos cobrás dólar billete”, cuenta Persichini.

Un aspecto clave a tener en cuenta es que los CEDEARs no cotizan todos los días. Durante 2016, el CEDEAR de la minera brasilera VALE cotizó en el 100% de las ruedas bursátiles, al igual que Apple. Citigroup, por su parte, lo hizo en el 95 por ciento de las jornadas. Pero Coca-Cola o Google lo hicieron en el 66 y 60 por ciento de las sesiones bursátiles respectivamente.

“Lo negativo es que tienen poca liquidez”, advierte Colasurdo. En ese sentido aclara que “convienen para diversificar el riesgo argentino y tener cobertura ante una devaluación, pero hay que tener cuidado con el tema de la liquidez”. También coincide el economista de IG: “Son acciones poco líquidas. Quizás uno las compra y después para venderlas no es tan sencillo”.